lunes, 31 de mayo de 2010

A solas contigo..

V32


Vivía sola en mi pequeño apartamento, y mi vida transcurría de manera complaciente.
No había nada de extraordionario en mi cotidianidad, era una chica normal, como tantas que no tienen una pareja. Salía de trabajar, llegaba a mi apartamento, me hacía la comida, enchufaba la tele, y el ordenador.... volvía a la oficina...y por la noche me hacía algo ligero para cenar, veía una peli, una ducha y me acostaba, siempre soñando que me pasara algo emocionante..y los días pasaban sin grandes cambios. Hasta que: Apareciste tú.

Un fin de semana con mi amiga, en un pequeño pub, unas risas y unos bailes, y allí en ese ambiente amistoso, te ví.

Me pareciste un chico tranquilo y seguro, y cuando te acercaste para preguntarme, si nos conociamos de vernos antes por el pub. Mi corazón se emocionó.

Sólo necesitamos unos fines de semanas para vernos, algunas llamadas ,ciertos mensajes y nos enamoramos de una manera dulce y sencilla.

Decidí, que vinieras a vivir conmigo...sabía que eras tú.

Yo solía llegar a mi apartamento, encender la luz, y mirar si todo estaba en orden, parece una manía, pero es lo que tiene vivir sola. Cuando me duchaba pensaba que tenía que tener cuidado por si me caía, no podría alcanzar el teléfono, asi que me llevaba el móvil al baño.
De noche, echaba la llave de la casa, y antes de acostarme miraba las habitaciones...y así mil manías mas....


Recuerdo la primera vez que entraste, tu mirada estaba como perdida y asustada, tu tambien tenías miedo, lo noté.
Estábamos asustados, porque nunca habíamos intimidado antes, todo había pasado deprisa, pero yo necesitaba tu compañía, tu amor, te necesitaba a tí. No podía esperar más tiempo.

Recuerdo tambien, que te pregunté si querías tomar algo, y me dijiste que primero quería ver mi apartamento. Te lo enseñé como el que muestra un museo, detalle por detalle. La entrada, con un aparador de madera oscura, simulando a muebles clásicos te indiqué un armario en la entrada, para dejar los abrigos.... y así sucesivamente..todas las habitaciones. Te llevé a los baños estaban pintados de azul clarito y tenían cenefas con motivos marinos. El salón, con su gran sofá de varias plazas para acostarnos juntos en él, y ver la tele. (me lo acababan de instalar). Para nosotros.

Y por fín mi dormitorio, coloqué una cama de matrimonio, amplia para poder movernos bien, y unas sábanas de seda, para que nuestros cuerpos deslizaran suave al vaivén del amor. Compré para la ocasión unas pantallitas de luz tenúe, para que nuestros cuerpos hicieran sombras al amarnos. Cuidé los detalles, porque quería que lo nuestro funcionara, lo mejor posible, y empezar con un ambiente ármonico. También sabía que te gustaba la ducha con grandes chorros de agua, y cortina fina y transparente para que pudiéramos jugar en ella.

Tú parecias féliz al verlo todo. Y me dijiste, que era un verdadero hogar, y ahora conmigo allí....todo te parecía perfecto.

Yo suspiré, del mismo modo, que cuando luchas por hacer algo muy bien, y te dan la aprobación..un suspiro hondo que emana paz.

Abriste un armario, y viste que te había dejado hueco para tus cosas, volviste a sonreir.

Yo te dije, con mucha alegría y entusiasmo.- Vamos a hacer de este apartamento, nuestro hogar.-¿Sabes que me apetece ahora?- te miré con excitación

Recuerdo que me miraste con cara pilla de risa, esperando a ver que te decía.

- Vamos a la cama a saltar de la mano, como cuando teníamos cinco años y nuetras madres nos reñían.

Luego caeré encima tuyo, y serás mío, te haré cosquillas, y te aprisionaré, tu te defenderás, y me acorralarás a mí. Y cuando termine nuestra amorosa lucha.....Me besarás y me amarás de la manera más dulce que nunca haya imaginado...hasta que caígamos dormidos el uno en brazos del otro.

Todo transcurrió tal como lo relato, y a la mañana siguiente, nos fuimos desnudos a la ducha, yo con la sábana arrollada, y tu detrás para quitarmela, para poder desnudar mi contorno, nos metimos en la ducha con sábana y todo, y entre los chorros, y la sábana que pegada a mi cuerpo descubría mi silueta de forma insinuosa, nos abrazamos y besamos, y el agua corría por tu cara, tu pecho, todo tu cuerpo, todo era sexy y ese momento tan refrescante, nos daba cierta vitalidad y alegría...nos reimos mucho, y al salir de la ducha todavía llevaba espuma por todo el cuerpo. Y te dije; Así como me ves, es como soy...

Tu carita seguía mojada, y tu piel estaba tan suave, que un cúmulo de sensaciones recorría mi cuerpo al tocarte. Tus ojitos estaban cálidos y amorosos, no podía contenerme y te dije:

Sabes una cosa; Te quiero con locura......quiero pasarme la vida jugando contigo.

-¿ Y tú, quieres jugar conmigo?

Ahí estabas tu quitándome con la mano el jabón del pelo con mucha intensidad, pero suave, sonriendo y diciéndome .....-Tendremos 70 años y te prometo que siguiré jugando contigo, siempre serás mi niña.

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