miércoles, 3 de octubre de 2018

Tristeza

Aquella lluvia suave, humedece mis labios una tarde de Enero.
Todo parece perdido, aquel trabajo abandonado, un examen suspendido....

Pero a pesar de la frustración, y de no poder evitar pensar que a partir de qué momento ya no pude hacerlo mejor. Me pregunto una vez más, -¿qué me está pasando?.

Un consuelo necesitaba en ese momento, que creía por un momento que la sociedad se aprovechaba de mi inseguridad para decirme que no valgo lo suficiente, o ponerme trampas.

 Y mi autoestima mojada como la lluvia  que me empapaba, parecía deshacerme hasta volverme invisible. 
A mi parecer era como un punto más insignificante en una sociedad que no me hacía hueco para nada. Tantas y tantas puertas llamé para trabajar y  me ofrecieron los empleos, con esto yo pasé muchas entrevistas, pero....
....al trabajar me sentía inferior a lo demás, me envolvía aquella capa de una especie de esencia innata en mi, que yo llamé  "falta de confianza en mi", que incluso me hacía sudar o la voz temblorosa por instantes al hablar con un superior a mi.

Aquella tarde me sentí así.

Con el tiempo, podría decir que poco a poco el miedo se pierde, y es verdad se va esfumando y a la vez ganas confianza, aunque sigues un poco pues como eres tú realmente, (pues así es tu personalidad para bueno o para malo) vas día a día intentando mejorar con humildad, y los errores ya no te hacen tanto daño porque aunque si hay gente que de verdad   querrá pasarte por encima, tú misma aprendes a luchar poco a poco por lo que es tu parcela de espacio, y tus responsabilidades.

Y descubrirás que todo no es negro ni blanco que también otras personas te  querrán y te darán buenos consejos, te apoyarán y ayudarán en lo posible.

Porque eso sí aprendí, que la vida es una de cal y una de arena

Y las personas hay de todas clases, muy buenas y otras digámolo así, pues más interesadas


lunes, 1 de octubre de 2018

Paris

 

Os dejo fotos de París, es una pequeña muestra de mi viaje al sitio más romántico del mundo y -¿cómo no? -Siempre nos quedará  París-





 


















Volver a escribir

Esta mañana la luz del cielo cambiaba tenuemente en el instante que me levantaba medio dormida, esa luz que iba por momentos variando de color entraba por el lateral de la ventana, acariciándome el pelo con suavidad.

 Era el brillo de un día luminoso y despejado.

Me había asomado en camisón blanco, casi trasparente, marcaba una silueta frágil y melancólica a su pasar, caminaba medio dormida. 
En ese instante los reflejos iban cambiando, o al menos en mis pupilas así se introducían. Los rayos del sol entraban por áquel pequeño  mundo, el cual se entregaba: luminoso, despejado, -limpio-.

Penetraba, así tal cual, sin pedir permiso para cubrir el precioso paisaje de las montañas.
 Al fondo el mar se confundía con el cielo, en la línea más defiinida y marcada que pudiera describir. 

Era día precioso, sin distorsiones, totalmente  lineal y geométrico, tan sólo la forma de las nubes, cambiando sus formas, sin parar al deslizarse.

Una mañana que ayudaba a meditar.

  Y en los confines de aquel pequeño universo que yo imaginaba, donde mi vida emergía de nuevo, y ante aquella vista tan perfecta, yo misma me interrogaba sobre como podía levantar de nuevo.

 Sí, y ante todos los desórdenes de mi existencia.

"Volar a través de las nubes y olvidarme de las heridas,   pasear por las montañas, cambiando de direcciones, fundirme por cielo, y bucear en el mar"

Escribir...-¡Cuánto tiempo hacía! -  que mis palabras no aparecían en mi alma, y  la culpa de todo fue  que me quedé medio dormida mucho tiempo. Y así me percaté que vivía muda de emociones y que no podía seguir así...nunca más.

Como en esta precisa mañana, cuando me levantaba medio adormilada y buscaba una respuesta a mi silencio.

Estas Navidades

  Todo aparece y desaparece en un segundo, es el tiempo el que trascurre sin pensar, o sin parar.   Y en cada  atardecer estás ahí, parada o...