martes, 22 de junio de 2010

En mi cueva

Anoche, sentados en mi cala preferida, y hundidos ante el destello hermoso y sereno de las estrellas, decidí compartir contigo un secreto.

Deseaba mostrártela....

-Ven, dame la mano -te dije sin dudar.
-¿Quieres enseñarme algo?-me dijiste.
-Si-ahora verás.

-¡Asombroso!-exclamaste, de manera muy sincera.


Nos quedamos mirando perprejos la belleza de mi "hermosa cueva". Entonces con voz cálida y cariñosa, te empecé a contar: -Es una cueva marina, como sabes, son muy comunes en todas las zonas de costa, pero tienen la peculiaridad, de que están restringidas como puedes ver, a las zonas donde el oleaje, como es este caso; va desgastando poco a poco las rocas. Son más pequeñas que las cuevas que normalmente sueles ver, y es ahí dónde radica su encanto.
Si te soy sincera ya no sé mucho más, esto que te he explicado me lo contó mi padre de pequeña y lo recuerdo así, pues más o menos como te he contado.

Me quedé quieta ( raro en mí) pero ante tal belleza, es lo único que podía hacer. Nos dio lástima, no poder acceder a ella, porque estaba ubicada bajo una montaña y cubierta por el mar. Era imposible a no ser... que fuéramos nadando o en canoa, y no era el caso.

Pero....

-Se me ocurrió una idea.

- Podemos venir un día en piragüa, en algún sitio alquilaran, tengo que enterarme-le sonreí, de manera pícara e infantil.

-Pues...yo nunca he remado, pero si tu me guias, pues...genial.

-Vale, déjame que lo mire y ya te contaré, todavía no sé, si será posible venir en buenas condiciones, tengo que preguntar a expertos buceadores.

-Sería genial, mientras que no sea peligroso.

-Pues sí.Genial

Entre sueños y esperanzas, de la mano cogidos como enamorados, si cabe decir, aunque no lo seamos, pero.. imaginando, eso si.. ¡tál vez!, estuvimos diez minutos. Se hacía tarde, y me llevaste a casa.Al despedirnos teníamos esa mirada entre serenidad y ternura, dándonos hasta vergüenza sorprendernos mutuamente así, con esa mirada tan íntima.

Fue muy bonito.


-Buenas noches.
-Que descanses.

Dos besos en las mejillas, y mi cara se cubrió por mi pelo y me giré, para decirte...

-Hasta mañana.


-Si, hasta mañana.Que pases buena noche.


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