sábado, 20 de febrero de 2010

Niños hiperactivos

Por mi experiencia en la docencia, me gustaría hablaros de los niños hiperactivos.

- ¿Cómo reconocerlos..?

-Son muy impulsivos y desobedientes, no suelen hacer lo que sus padres o maestros les indican, o incluso hacen lo contrario de lo que se les dice. Son muy tercos y obstinados, a la vez que tienen un umbral muy bajo de tolerancia a las frustraciones, con lo que insisten mucho hasta lograr lo que desean. Esto junto sus estados de ánimos bruscos e intensos, su temperamento impulsivo y fácilmente excitable, hace que creen frecuentes tensiones en casa o en el colegio.

En general son niños incapaces de estarse quietos en los momentos que es necesario que lo estén. Un niño que se mueva mucho a la hora del recreo y en momentos de juego, es normal. A estos niños lo que les ocurre es que no se están quietos en clase o en otras tareas concretas.Se trata de niños que desarrollan una intensa actividad motora, que se mueven continuamente, sin que toda esta actividad tenga un propósito. Van de un lado para otro, pudiendo comenzar alguna tarea, pero que abandonan rápidamente para comenzar otra, que a su vez, vuelven a dejar inacabada.

Esta hiperactividad aumenta cuando están en presencia de otras personas, especialmente con las que no mantienen relaciones frecuentes. Por el contrario, disminuye la actividad cuando están solos.


Bueno esta explicación que he sacado de una página de internet, nos relatan las pautas de su comportamiento.

Mi experiencia es pues parecida, cuando les marcas una tarea no suelen responder a la primera, normalmente no te atienden y les gusta correr y expandirse sin seguir las normas preestablecidas.

Los niños que he conocido son cariñosos, pero no fijan su atención mucho tiempo en tí
responden mejor a una sonrisa o gesto, que por ejemplo si quieres contarles un cuento o explicarles algo.

Tuve de alumno a Gonzalo, este niño, tenía problemas de comunicación y era hiperactivo, se movía continuamente y no establecía un orden en sus movimientos, no tenía un propósito al realizar estos movimientos, más bien de forma impulsiva corría continuamente sin saber a hacia dónde dirigirse.

Al llamar su atención para cumplir una orden, no fijaba su atención en tí..y costaba mucho que obedeciera..

Esta tarde me he acordado de esta experiencia y he querido compartirla con vosotros.

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