jueves, 25 de febrero de 2010

Me he levantado temprano para ir a trabajar, estoy féliz y me siento bien, pienso que todavía soy joven, atractiva, simpática y cariñosa,la gente me quiere, tengo un buen trabajo con buen sueldo y mis jefes me aprecian mucho. ¿Qué motivo podría tener para estar triste?.

Pero llego a la oficina y no puedo evitar sentirme sola, parece que nadie me mira, que no cuentan conmigo, parece que cada uno va a sus cosas y no encuentro calidez.

A veces me pongo a pensar. -¿Qué significaré yo para ellos?...¡Me habrán visto hoy!.-¿Se habrán dado cuenta que he venido hoy a trabajar?

Quizás sea una chica más con papeles que lleva de un departamento a otro, y otras veces en cambio se sienta en su ordenador, en su despacho a solas, con el único ánimo de encontrar a su mejor amigo conectado.
El si que está, y si siempre que puede, me contesta y me hace sentir su cariño. Siento que día trás día sin haberlo apreciado noto que cada vez necesito más de su cariño.

Pasan los días y pienso que a pesar de mis esfuerzos no tengo esa oportunidad.
Quizás no sea tan cariñosa como mis compañeras con sus jefes, y eso me haya hecho apartarme un poco.

¡Pero yo soy cariñosa!. Lo que ocurre es que me da verguenza demostrarlo.

Ayer un compañero, cuando me llamó por el teléfono interno me dijo..-Hola cariño, mira que no te había visto entrar, suben unas personas preguntando por ti..

Yo pensé..no me ha visto entrar, pero me ha llamado cariño, entonces es buena señal.

Esta mañana otro compañero me ha dicho....-No me saludaste ayer, como que te fuiste tan rápido, no te dije nada.

-Lo siento mucho...le contesté



Entonces me dí cuenta de que no le había visto, pero el si quería saludarme


Ahora me he puesto a pensar, que quizás si me quieran y quieran saber de mí, quizás sea yo que en mi mundo de mis cosas no me haya percatado.

A partir de ahora estaré más atenta

No hay comentarios: