jueves, 29 de julio de 2010

Y cuando me giro estás tú.


-¿Qué es la vida, sino acontecimientos que se apresuran de manera inesperada?. Rompen el ritmo de tus esquemas, haciéndote dedicir, pensar, planificar.

¿Y qué pasa con tu vida, cuando esos acontecimientos son se apresuran, se relentizan y parece no ocurrir nada nuevo?.


Nos ocurren que hay épocas, que todo se mueve rápidamente, vertiginosamente y nos sabemos hacia dónde nos conducen estos sucesos. Pero...por el contrario, otras épocas que parece que no pasa el tiempo; todo es igual, es como si nos hubieran puesto un día trás otro, haciendo las mismas cosas, visitando los mismos lugares, hablando con la misma gente.

Hoy he tenido un día de esos que parecen iguales al resto de días, me he levantado, he encendido el ordenador, algo de you tube, he leído, comido y me he ido a trabajar. Plim plam y más de lo mismo. He llegado al trabajo y he visto a mis mismos compañeros, la misma gente.......


Parecía algo tan aburrido. Que daba hasta pena de comentar un día así; sin más.

Al salir de mi trabajo, (que por cierto, yo suelo aparcar en una zona reservada para trabajadores. Dicho esto: salgo por la puerta y voy hacia el coche, sin salir hacia afuera).
Pues hoy, he encontrado justo un aparcamiento fuera, y por ahorrarme meterlo y que se llene de polvo, lo he dejado estacionado en la calle).

Pues siguiendo mi comportamiento habitual y rutinario, y sin mucha ilusión, más bien algo cansada, deseando llegar a casa. He abierto la puerta del coche, porque ya no me va el mando. (cosas de los años y de la vida útil o inútil de mi coche).

De repente, alguien me toca por detrás. ¡Ahhhhh! ¡Qué susto!. Pero literal. Me giro y estabas tú con tu mejor sonrisa. Al verte supuse que te pasaba algo, ya que tu trabajas en turnno contrario al mio. No es normal verte a esta hora. No sé, si fue casualidad encontrarte allí o es que viniste a buscarme, para contarme.

Hablamos un rato, me contantes, que no te renovaban el contrato. Es cierto, que sabías que era eventual, que se acababa, que hay demasiada gente en plantilla. Pero me hablabas, y lo hacías con ese gesto de resignación, y esa media sonrisa que se hacía presente en tu cara, mostrándola con un gesto un tanto infantil.

Yo me quedé totalmente enternecida. Los minutos pasaban rápidos. Ya no podía más...tenía que contarte que yo también estaba deseando que viniera Octubre y tener mi horario. Ahora me tocaba a mí, contarte que..... mis compañeros actuales, son fríos y secos, y no hay calidez en el trabajo. Mis ojitos se abrían y cerraban, enseñándote lo incomprendida que me sentía a veces.

Nos compadecimos, creo que no nos pusimos a llorar, por vergüenza y por la edad que tenemos, hubiera quedado ridículo.

Entoces, te dije que te llevaba a casa, total ya estaba abriendo el coche,

-Sí- me contestaste.

Miré por la ventanilla, y ví una cafetería, entonces sin preguntarte, busqué aparcamiento. Entramos a tomar una coca- cola, y te noté callado. Pero al cabo del rato, no sé, ni cómo ocurrió, empezamos a reir por tonterias, como si necesitaramos desfogar todo lo que teníamos dentro. Reimos e hicimos bromas (cosa que me sorprendío, la verdad, porquue no tenemos tanta confianza, pero salió así, sin pensar y creo que nos sentó muy bien).

Y bueno....


Así entre risas, cogimos el coche, te dejé en casa. No sé, cuando te volveré a ver, o si te volveré a ver o no. Pero...¡Ojalá..te vaya todo muy bien!

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