martes, 20 de julio de 2010

El pueblo de mi infancia






-¿Cómo es que has vuelto a Mar de Cristal?. - me dice Begoña, mi mejor amiga de la infancia
-Pues mira, que....¡ Por fín, he terminado la facultad! y he decidido pasar unos días de veraneo en mi pueblito de infancia. - le dije, con los ojos como platos de alegría.

-Isabel, como me alegro, de verte.

- Yo también Begoña

-He visto a Alex,¿ sabes?...tengo que contarte algo; tomemos un café - le pregunté

-Vale. - me da un pellizco en el brazo, con amplia sonrisa.

De esta manera, nos dirigimos a la cafetería de siempre, un poco reformada, pero con el mismo olor a café caliente, tan característico. Nos miramos y nos sentamos en la misma mesa que hace cinco años y comencé a contarle mi experiencia.


- Pues verás, Begoña, desde que he vuelto a casa de mis padres, todo me parece tan extraño, que bueno, es como si hubieran pasado décadas desde que me fuí. - la miré con resignación, mirando en derredor hacia todos lados.

- Es normal, ha pasado tiempo. - me contestaste, levantando el labio hacia el lado izquierdo, justo donde se te forma un hoyuelo muy gracioso.

Pues como te decía...

Lo primero que he hice cuando llegué, fue subir a mi cuarto, y...¿te puedes creer que todo está como lo dejé? - la miré con asombro.

- Ya...padres...-se vuelve a reir.

-Sí, pues ya ves, que me dió hasta miedo, parecía la escena de una peli japonesa de miedo. Imagínate...entras en tu cuarto, todo en orden como hace cinco años y te giras para ver por la ventana, pero entonces, cham cham...suena el móvil...Y....¡Llamada perdida!-. Ja, ja dije mientras la miraba y bromeaba.

-Tengo que informarte, que todo sigue igual, mi madre con su radio en la cocina, la cual no ha sido capaz ni de modernizar el viejo trasto ese, que suena fatal. Y respecto a mi padre: está jubilado, tiene todo el tiempo del mundo y ahora que estoy en casa, se pasa todo el rato detrás gastandome bromas, para sacarme información personal.

Pero yo quiero hablarte de Alex....


Mira, cuando terminamos el instituto, tu ya sabes lo enamorado que estaba de mí. Pues me llevó a la playa e hizo un picnic, con vino y tortilla. Lo pasamos muy bien, el estaba guapísimo, pero el problema es que yo siempre le he visto como un hermano, a quién contarle mis cosas, y no como algo especial.

Pues cuando terminamos de cenar, nos metimos en el agua y estuvimos jugueteando, el caso es que me abrazó y me besó.

-¡Qué bonito! - me mira Begoña, que para entonces, parece perpleja por la historia.


-Sí..es lo que toda chica romántica desea, pero no era el chico, en ese momento....

Pero ahora que le he vuelto a ver, mi corazón se dispara, está tan cambiado, está más maduro, más interesante, ha cogido unos kilitos pero le sientan muy bien, y su espalda es un poquito más ancha. Además...es él. Le noto con más seguridad al hablar en general.. y..bueno, al hablarme a mí también. -¡Ay!-dije suspirando y no sabes de qué manera mira..como si fuera el eje de la tierra y todo girara en torno a él, el universo entero haciendo garabatos alrededor.....en fín...algo especial.

-Tu estás enamorada- dice Begoña frunciendo la frente.

-Sí, Begoña - le contesto muy seriamente.-Pero ya he perdido mi oportunidad.

Verás, cuando volví de nuevo, le ví, estuvimos genial hablando y se que entonces, le ví ahí tan diferente, que mis sentidos se dispersaron hacia él.
Bueno se me ocurrió ir de compras, estar diferente para él, a la moda y todas estas cositas, que hacemos las mujeres para gustar. Aunque pienso con certeza que es tontería, porque por más que me arreglé, hice cosas graciosas....no iba por buen camino con él.

Se me ocurrió la féliz idea..bueno..que... quise darle una sorpresa, quedé con él para cenar y le llevé a la playa como hace cinco años me llevó él a mí, pero al hablarle estaba ausente, no me correspondía. Empezamos a hablar, me dijo que había pasado mucho tiempo, y que ahora estaba enamorado de otra persona. El corazón se me congeló..le dí un beso, pero ahora ese beso no era correspondido.

-Begoña, la vida nos juega malas pasadas, solo te digo que cuando rechaces a alguien sepas con certeza que no es para tí.

-Creo que comenzaré una vida diferente, pasaré unos días aquí, y luego marcharé, porque este pueblo me trae demasiados recuerdos.

-Te echaré de menos - me miró con tristeza.

-Y yo a tí - le respondí con lágrimas en los ojos.

Fue así, como nos despedimos en un largo abrazo.

2 comentarios:

Extra dijo...

Aunque el tiempo pasa y vamos cambiando en nuestro día a día, llega un momento en toda persona en el cuál vuelve con nostalgia a lo que fue su pasado.

Un besote a la bella escritora guapetona.

viktoria dijo...

Gracias extra. Sí, eso de volver al pasado es cierto, pero yo he querido expresar mayormente, esos momentos que no apreciamos a la gente que nos quiere porque no sentimos lo mismo, pero pasa el tiempo y nos damos cuenta del grave error, que sí, que es el, es esa la persona, y entonces es demasiado tarde.

Un besote guapetón