domingo, 7 de marzo de 2010

El miedo

Ella se levantó de la cama, y sintió ese miedo peculiar, no era un miedo a algo concreto, más bien tenía miedo a su futuro, a lo que ella quería consequir en la vida. Una gran inquietud invadía su mente.

Ahora tenía que ser fuerte, faltaba su padre, y tenía que cuidar a su familia, protegerlos hacerse cargo de su hermanos pequeños y crearse una seguridad en la vida.

Cuantos quehaceres, cuántas preguntas sin responder y a sus 20 años, tenía responsabilidades mayores, de las cuales hace unos días ella no hubiera imaginado.

Esa mañana, se sentó en la cocina con un café y un bizcocho y se puso a pesar...tenía preocupaciones, papeles que resolver. La viudedad de su madre, la prestación por orfandad de sus hermanos. Su madre no entendía de papeles y ella debía pedir esas prestaciones, al fin de cuentas es lo que estaba estudiando en la Universidad, y no le costaría mucho.

No comprendía que esas pensiones se quedaban ínfimas, y no entendía como el dolor de una pérdida se ampliaba por la falta de dinero, era una crueldad del destino. Así se sintió desprotegida ante la sociedad y el mundo.

Recordaba que hace unos meses eran felices, ella solo pensaba en un chico que le gustaba y en aprobar sus exámenes...cosas de su edad, simplemente eso.

Pero su mundo había cambiado, ahora tenía que buscar trabajo, y pensar ....¿Qué es lo que se hacer yo....?¿Por dónde empiezo?.

Su madre le había pedido que aunque buscara trabajo, no dejara los estudios, no era justo dejar de estudiar. Y ella se lamentaba porque todo lo veía muy complicado

Así que, pensó que sabía nadar y que podría sacar algún curso y dar unas clases en una piscina, así sacaría dinerillo para ayudar a su madre.

Mientras tanto mandó curriculum, y tuvo suerte, la llamaron de una oficina. Y ella se presentó.

Cuando entró en esa oficina, se encontró un bajo muy austero, y dos señores que le dijeron que le iban a hacer una prueba, que sus tareas serían administrativas y que atendería al público.
Comenzó la prueba, tenía que hacer unas facturas en una máquina de escribir y algo de word en el ordenador. Y prueba superada, aunque tuvo que repetir, pero a la segunda lo hizo bien.
La verdad no pensaba que la fueran a admitir, pero la admitieron. Tengo que decir que el sueldo era escaso, pero era lo que había.

Estuvo en esa oficina, aburrida y bajo un mal sueldo ocho meses, hasta que se sacó su curso de monitora y ya pudo cumplir un sueño, dar clases a niños en una piscina. Era un trabajo que le hacía ilusión y le encantaba.

Esta chica, se sentía mal y pensaba que no hacía nada extraordinario, pero con los años se dió cuenta que ayudó a su familia, permitió que sus hermanos estudiaran, y que poquito a poco fué creando pequeñas cositas. Cuando mira hacia atrás se siente mejor, ya no piensa que es insuficiente, ya no piensa que no mereció la pena. Fué duro eso sí, trabajó en sitios que no le gustó, y con gente poco agradable, pero con ese empeño y una gran sonrisa logró que su familia avanzara un poquito y dar algo de felicidad en su casa.

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