miércoles, 11 de agosto de 2010

El despertar


Cuando acumulas el aire de la mañana, te sientes viva y llena de energía.
Te apetece hacer cosas nuevas, viajar a sitios diferentes, retozar entre experiencias,que te aportan nuevas vivencias.


Me miro en el espejo retrovisor y dices esta soy yo. Sí; una chica nueva y estupenda.
Es como si ya no me acordara de los momentos que me hacen sufrir. Porque sé, que en nada estaré contigo. Arranco, tan sólo veinte kilómetros, media hora como mucho para que puedas disfrutarme. No ha pasado el tiempo, estoy mejor que antes, soy diferente.

Tu me has renovado, tu me has dado brillo, alegría, y buenos momentos.

-¿No te has dado cuenta?-.Cuando estoy contigo soy más féliz.
-¿No me miras a los ojos y brillan?-.Sí, sabes que sí.

Puede, que no sepas que es por tí. Quizás creas que siempre tengo el mismo brillo.
Pero yo si me percato, que no siempre estoy con los sentidos a flor de piel.
A veces estoy decaida, sin fuerzas, como si me pesara la vida.

Pero, en los breves momentos que te tengo, todo eso desaparece, me recupero.
-¡Estás aquí, por fín!.- Has venido.

No sabía de tu vida. Andaba perdida en esperazas ya desaparecidas. Miraba horizontes equivocados, no tenía conciencia de lo que iba a suceder en realidad.

Pero tu me lo has mostrado, me has mirado, ahora ya sé cual es el camino correcto. No debo perderme en sueños inacabados, en personas que no me dan la felicidad, que prolongan momentos que no conducen a nada, solo desesperanza.

Son personas, que me confunden que no me hacen bien. Quieren estar conmigo pero no me dan paz, alegría ni buenos momentos.

Hoy he despertado, me propuse ser realista. Y hoy se acabó el sueño inacabado de la infelicidad.



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