domingo, 12 de junio de 2016

El mar



Era domingo y paseaba por la playa, estaba en calma y parecía una balsa, anochecía y quedaba en paz, el barullo, el murmullo de la gente se iba 
disipando, con la típica melancolía de rozar casi el lunes.


  1. Recogí los chismes: una revista, unas gafas y el móvil,  empecé a caminar, al mirar al cielo era como si las gaviotas se despidieran al volar.
  2. Entré en el coche, no me sentía sóla, era extraño pero yo sentía más soledad en calles bulliciosas que estando sóla en una playa lo noté como si fuera un hábitat propio.
  3.  A pesar de pensar que ya volvería el verano, que debería planear donde ir en septiembre, (Oporto era buena opción), no quise dar muchas vueltas, dejaría un poco al destino hacer.
  4. Dejé el mar sólo, sin mi roce, sin mi palpar, y parecía que un brillo de luz contrastaba con el celaje azulado en una amplia diagonal como flecha que me señalaba desde la profundidad.
  5. Volvería la próxima semana, volvería a amar mi soledad, en compañía por la naturaleza, volvería a pensar...

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