jueves, 18 de octubre de 2012

Caminos entre senderos, fría noche de Otoño donde te hallé.

Sumergido en aquel lago solitario, arrastrado por el agua.
Suena el viento, y un silbido agudo y ligero, hace resbalar las hojas entre las rocas.




  Y nadas.


Tras una pequeña inmersión, elevas tu cabeza alzando tus ojos.

Yo salgo buceando....

....Y te encuentro.

 Resbalo suavemente por tu cuerpo, y nos entrelazamos.

Me oriento hacia tu piel. Tus labios se abren hacia los míos, tu cuerpo abraza mi deseo. 

Hace frío.

La naturaleza cambia su destino y entre sendos árboles, emerge  un rayo de sol.

Ilumina mi pecho desnudo, entre aguas y  tu calor, el cual me alimenta, me hace sentirme más relajada.

Te veo desnudo ante mí, y eres perfecto. No, no es tu belleza natural la que me dislumbra: es tu mirada, la cual me invade en un tibio abrazo, calmante y sedoso.

Me acaricias suavemente, sin más, sin pensar. Yo no sé quien eres, pero te acaricio, y nuestros pechos se unen en uno sólo.


Ahora eres tú, el que se estremece ante mi calor. Me vuelvo fuerte, grande y poderosa, como una diosa salida de un lago.


Nuestro mágico lago.






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