jueves, 10 de septiembre de 2015

Siempre que vuelvo...



Cada vez que regreso, mi viaje parece intenso y diferente,  es como si lo vivido fuera más cálido desde la distancia.
 Momentos de paz y ajetreo, mezcla de sentimientos iluminan tus pupilas y no puedes dejar de mirar.
El cielo resplandeciente y tus mejillas parecen buscar el calor que cubre desde tus brazos hasta tus hombros, pasando por tu carita hacia los rayitos.

Y....

...se supone que los regresos son alegres, vuelves a casa con tu familia, y entonces dime amor el porqué de lo mal que me siento y estoy así... tan decaida y triste.

Porque tú hermoso camino, tú eres mi gran amor, mi libertad, mi ser en paz. 

Por eso cuando te he caminado, me siento fatigada y triste de no volver a sentir la tierra bajo mis pies, de no poder gritar en aullidos lo mucho que te quiero y de ti no me puedo separar. Sin sentir mis piernas articular por tus senderos, abrir mis brazos en aspa  para abrazar el viento, la lluvia, o una pequeña brisa, y así corriendo lograré mezclarme contigo.

4 comentarios:

Yo dijo...

Siempre que vuelves, escribes algo bonito.


un beso

Vick-al dijo...

Gracias tú si que escribes bonito también:)

Jose dijo...

Madre mía, me prodigo poco comentando últimamente.

Se suele decir que después de un momento de felicidad, de esos que ocurren inesperadamente y menos de lo que nos gustaría, viene un momento de bajón. Que esto es como una montaña rusa...

Quién sabe...

Vick-al dijo...

Subimos y bajamos en emociones y a veces en poco tiempo, la vida va rápida para todo :) besitos.