viernes, 28 de agosto de 2015

De vuelta




Tan sólo quise entrar para mirarte. Me encontré de frente con tus labios y ya pensé qué....no era eso lo que tú lamentabas. Siempre con ese frío que me helaba, pero esta vez encontré en tu ojos el calor. 
Demasiado frío para buscar, ni una noche gélida podía acabar con ese sentimiento petrificado que me corría por mi cuerpo haciéndome temblar sin parar.

Ya sé que no quisiste causarme problemas ni herirme, se que eres dulce y capaz de amar muchísimo, pero mis sentimientos no parecían encontar "ese tú."..esa mezcla y contraste de dulzura y dureza que  hizo parar mi corazón congelado.

Y ahí, en lo más pausado y templado del cielo, miré para ver si por fín me alcazaría un pequeño rayo de calor para decirme: "no te preocupes no quiso causarte problemas, te enamoraste de él y eso te paralizó". Abre tu alma y respira un aire mejor, más calido y viaja al amor. 

Y  en ese viaje pude coger tus manos calientes, y me volví a derretir. Entonces fue allí donde me dije,  es mi calor fundido con el tuyo,  y ya no más hielo, porque te amo.

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