martes, 20 de noviembre de 2012

Al despertar

Veo tu mirada y creo despertar, estás junto a mí, entre sábanas color púrpura, y te observo, pareces despreocupado y te sientes relajado. 

Una pierna se extiende junto a la mía, y me he despertado, tu pelo rizado y despeinado se enreda en la alhomada abrazándola y enganchada a tus labios, es presa de tu aliento y tus ojos dormidos se apoyan entre tus brazos.

Tengo que moverme para abrazarte la cintura pero tú sigues durmiendo, no me notas, no imaginas que estoy tan cerca porque sientes un profundo y placentero sueño.

Me siento bien puesto que  veo que estás cómodo, que no te sientes nervioso y eso me gusta. No quiero moverme más, no quiero que despiertes, tan sólo quiero mirar tu espalda desnuda entre una sábana y aquella  manta que desliza hacia el suelo.

Estamos abrazados, siento tu calor, se supone que en la calle hace frío y puede que llueva, pero para mí es una mañana de otoño cálido, de esas que te sientes bien y la temperatura es idónea.

He pensado levantarme ya que son las doce, pero no me apetece. En realidad, me gustaría preparar un bonito desayuno, pero no sé lo que tomas, porque nunca había amanecido contigo. 
Prefiero ir al baño, intento no despertarte al moverme y descalza me encuentro con el espejo, no quiero que me veas tan desarmada, y me peino un poco, me tomo mi tiempo y me masajeo la cara con crema hidratante, ahora ya me veo más guapa.

Vuelvo a la cama, me tomaría una ducha pero quiero que sientas mi olor al despestar; es un olor cálido, huele a crema con aroma a coco, ahora quiero que sientas mi olor.

Por fin despertaste, y te cuesta abrir los ojos, mueves tus manos y parece que te colocas mejor el pelo totalmente revuelto - estás precioso-. Te miro y sonrío, no lo puedo evitar, y me abrazas por la cintura para llevarme hacia a tí. Nos besamos cálidamente y es cuando aprecias el olor a coco. Es un aroma tropical que me pone sensible, y a tí también un poco.

Me tomas por detrás y me subes a tu espalda, caminamos medio balanceándonos hasta la cocina, donde me dejas caer  en la mesa, me sientas sobre ella y me abrazas, nos seguimos besando..... y ahora ya podemos tomar una buena taza de café.




  

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