martes, 6 de noviembre de 2012

La sensación dormida de Cristina

A veces pienso que a pesar de tanto tiempo, fue un tiempo irreal y ficticio.
Podríamos contar con los dedos la veces que de verdad disfrutamos, conversamos, reimos y nos besamos.

Puede que pensáramos que teníamos todo el tiempo del mundo.Y en un instante se escapó sin decirte apenas un triste  adiós, tan solo borré  de mí todo lo que me unía a tí.
Porque era imposible continuar con un tiempo de sueños o  fantasías, que no se hacían realidad.

El amor, en mi mente imaginó algo que no era verdad. Pero yo lo sentía y seguía luchando por lo que me inquietaba en un  palpitar de emoción.

Y un día tras otro pasaba sin avisarme del dolor que me causarías, y sin ser consciente de ello, yo nunca te olvidaba, por eso alimenté una ilusión que no existía. Esperé siendo tu amiga los plazos en los que tú caías pérdidamente enamorado una y otra vez. Y en los intermedios de tus relaciones quedaba supuestamente tiempo para vivir mi sueño.

Pero yo me engañaba, diciéndome que era tu amiga, y en parte eso sentía, no te quería perder,  por eso me conformaba con el cariño que me dabas cuando  me hablabas de tus amores, y eso pensaba que era confianza. Me equivoqué, esa confianza era muy dañina. No sabía o tal vez no quería ver,  que tus palabras de amor por otras mujeres, me rebotarían en la cabeza, y en alma en el futuro, haciendo de ello una tristeza profunda, y ya no sólo en lágrimas sino más bien en mi estado de ánimo, pues me sentía la más desgraciada, inferior incluso a todo lo que tú amabas.

Y por eso cerré, me fuí, no me despedí, borré tus fotos, y las cosas que me recordaban a tí, y tú hiciste igual y lo agradecí para no volver a tentar un dolor por un amor que nunca desaparecerá de mi interior.




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