domingo, 17 de febrero de 2013

Conchita y Alfredo

Alfredo caminaba hacia la facultad en aquella mañana fría con libros de leyes, normas, reglamentos etc...en el brazo,  y fundiendo su cara tras su bufanda. Entró por la puerta de la virtud  y no del vicio de su facultad, dijo pensando para sí ( recordando la facultad de Salamanca),ja,ja reía para sí.

Mientras tanto, en otra parte Conchita se compraba un vestido ceñido un poco más de lo normal, para sorprender a Alfredo. Mientras pensaba en la impactante carta de su amiga, y en aunque también estaba deseando verla, no le impedía dar vueltas a su cabeza, sobre como aconsejarla.
 -Su padre la va a sacar de casa a patadas cuando se entere-, y la obligará a irse de allí por la verguenza, son gente que aprencian el incuestionable para ellos: "que dirá la gente".

Anita en su dormitorio, lloraba y soñaba con su futuro bebé,  parece que le cambió la mentalidad. Ella creía que tendría miedo a su padre, a los vecinos y a ser soltera, pero no sabía el motivo de el porqué era muy feliz, lloraba de emoción, cantaba y reía, incluso estaba espléndida, más guapa y jovial que de costumbre.

Alfredo realizaba un exámen de "Derecho Civil", y le había salido muy bien. Estaba orgulloso y contento, y quería salir al claustro de la facultad a ver a sus compañeros.

-Alfredo, hey, no seas plomizo, vamos a tomar unas cañas, -reía Almudena (una coqueta futura abogada,  y de las pocas mujeres de su clase).

-Alfredo miró a Almudena con emoción, estaba chispeante, y con una sonrisa abierta y pícara. No dudó en seguirla a por esas cañas, (estaba algo embobado en ese momento,  la admiraba por ser mujer y universitaria).


Conchita, con su bonito vestido, paseaba justamente y para su mala suerte por la "Plaza Mayor", viendo  por casualidad a su amigo, amado y soñado Alfredo con Almudena riendo y tomando unas cervezas, mientras fumaba un cigarro, y lo compartía con ella). Quedó atónita, y bordeando su andar, se acercó y los saludó:

- Buenos días, Alfredo y ...compañía- dijo casi susurrando por temor que ni la miraran.
-Buenos días Conchita, (y como por arte de magia, o por efecto del alcohol, dijo sonriendo; ¡qué bien te veo esta mañana, muy sonriente y guapa!). Ella alucinó.¿Sería por estar con otra chica, un aire de gallito, o por el olor de cerveza de su aliento?. -Nunca antes la había piropeado-.

Anita, mientras tanto, tomaba un tren para volver a casa y enfrentarse a la vergüenza y humillación de su familia. Sin acobardamiento, y con la frente alta, aunque sabía que había pecado mortalmente según sus padres, aún así, sentía que estaba entusiasmada con su futuro bebé( se acariciaba la barriga con delicadeza).

Continuará.  

2 comentarios:

Jose dijo...

Y la línea argumental se transformó en triángulo.

Madre mía, a ver que les depara la suerte a estos tres.

Esa suerte le decides tú.

Besitos ;)

Vick-al dijo...

Ja,ja ains te acabo de leer esa historia policiaca y me lleva de cabeza, ja,ja no sé que comentarte illo, pues nada, a ver si se me ocurre algo, yo te lo pongo más fácil con mis simples historias, porque las casualidades existen o no?, besitos.