domingo, 14 de febrero de 2016

San Amor

LLegué a mi casa con la compra y la tarta, y me acosté en el sofá, era tiempo de leer una revista, aunque existe internet a mi eso de pasar página y quedarme mirando  una foto, todavía es lo que más me gusta. Recordé, que mi tarta estaba en el frigo para después de comer, y como vivo sóla pues no tengo prisa, es más la abriré por el merengue porque por lo demás como que no pega.

- A quién se le ocurre celebrar un San Valentín sin un Valentín? -dije en voz alta, sin darme cuenta y medio quejicosa.

 

Nadie respondió, porque no tengo perro que me ladre, ni canario que me pie, así que seguí leyendo un artículo interesante que no ha cambiado mucho desde que tenía 16, sobre lo que les gusta más a los hombres de una chica, para mi decepción, casi siempre son las mismas respuestas, (hay cosas que no cambian mucho).

El tiempo pasó, salí a mi balcón soleado y coloqué sobre la mesa la sopa y la tarta para comerla. Entonces me acordé que la noche del viernes había salido de fiesta, recordaba con una sonrisa los chicos que se habían acercado, uno incluso bailó conmigo, pero a fin de cuentas nadie que me haga batir los pies rápido de nervios.

Al terminar de comer, me quedé  en el balcón sentada en un cojín, proseguí  leyendo, pues me relaja mucho sentarme en un cojín al sol y leer o tomar un te.

Me quedé medio dormida  y cuando desperté todo permanecía igual, nada se había movido, ni siquiera mi corazón, exactamente como lo dejé, incluidos mis pensamientos.
Cuando estaba a punto de ver la peli del sábado de las cuatro, una lágrima cayó por mi mejilla,me percaté que no estaba bien, y no quería quedarme en casa a recordarte. No, eso no podía ocurrir, - me dije para mi interior-,  así que  cogí el  coche y me planté en una playita cercana a mi casa. Un viento muy fuerte golpeaba, el mar estaba bravo,  rompía contra las rocas y la arena se levantó difuminando el aire,  y una sensación de miedo me asoló.

No sucedió nada -en serio-,  no apareció un chico por la arena a rescatarme, ni nada romántico que contar, pues sin más, no tuve otra  que meterme en el coche y conducir a casa otra vez, ya sin más planes. -¡Y pasó!-, mi ángel se acordó, de mi, sin esperar nada, me llamaste. Eras tú, y siempre- mi compañero y amigo, tan soltero como yo-, me decías que si salíamos a cenar, que conocías un restaurante que era informal y no celebraban el puñetero según tú San Valentín (entonces me acordé de la tarta, y y no dije nada). 

Me despertaste la risa, y te dije que sí.

No hubo champagne, ni rosas, ni regalos, ni amor, pero sí hubo risas, baile, algo depeche mode y  cerveza.

3 comentarios:

Jose dijo...

Aunque hay partes un poco atropelladas, me encanta la manera en la que has escrito este relato.

No sé, es de esas cosas que se escriben con sinceridad y por eso transmiten tanto.

Espero que si no está basado en hechos reales, no tarde en ocurrir.

Besos ;)

Vick-al dijo...

Ja, ja pues sí, está poco trabajado en la forma de redactar porque se nota que voy sin tiempo ni para respirar, menos para escribir. Gracias Jose, un poco real si es, ¿se nota? no pensé que se iba a notar ya que doy muchas vueltas a situaciones diferentes. Muchos besitos Jose, por lo menos se de ti, ya que no estoy conectada al mundo virtual, pues por aquí puedo saber de ti.

Yo dijo...

A mí me ha gustado este relato ^^

Es cierto que sólo el ratito de la cabezada en el balcón me ha transmitido quietud. El resto sí que sucede muy rápido todo jeje. Como en una película. Me despierto sobresaltada y huyo de tu recuerdo. Y corro hasta encajarme en una playa donde el tiempo está tan desapacible como mis propios pensamientos. Y de nuevo me vuelve el miedo. Y vuelvo a huir. Pero justo entonces sucede.

Cuando menos te lo esperas aparece la persona que, en el fondo, siempre ha estado y está para ti. Y te da un poco de ese coraje del que hablábamos en el post posterior. Por estar pensando en la persona equivocada. En la que no te quiso y te hizo daño y no en la persona que justo te acaba de llamar. Y te sientes un poco boba por seguir pensando en quien ya no piensa en ti en lugar de estar pensando en quien sí te valora... pero a la vez... a la vez te sientes dichosa. Porque, qué demonios, su llamada te ha alegrado el día. Y te ha hecho pensar en la suerte que tienes, después de todo, por tenerle a él en tu vida...

Es así.

Yo ignoro si todo es real o ficción. Pero te aseguro que, en todo momento, mientras lo leía, he tenido la impresión de que era real. Así que, por favor, si no lo es, no me lo digas. Déjame seguir pensando que tuviste la suerte de que te sucediera algo tan bonito por San Valentín ^^

Un abrazo, Vick.