domingo, 14 de febrero de 2016

San Amor


Hoy era un día más para mi, no había música que me envolviera, y la situación era como cualquier mañana, así que iba corriendo para hacer la compra. No sabía  que al doblar aquel pico esquina, tropezaría y un señor anciano con un bastón intentaría ayudarme. Aquel señor,  como pudo si podéis imaginar la situación, un tanto irónica ayudarme  a mi una chica que en su contrato dice que es técnico deportiva, pero de cualquier manera, yo creo que, todos necesitamos ayuda del que menos esperamos.

El señor  me inclinaba  su bastón, y yo pues nada levanté por mi misma y le entregué como detalle una estampilla que cogí en una Iglesia de Roma, de una virgencita, pues al menos, así pensé  que me recordaría con cariño.

Tres minutos después... 

 ...al llegar al super había muchísima gente y en la sección de panadería tartitas de "San Valentín", me compré una deseando que  por casualidad recibiría un mensaje divino de algún gentil caballero.  En esos momentos mi imaginación volaba y hasta me compré un perfume por si un ángel me mandaba ese Romeo inesperado que me cantara al estilo Juan Luis Gerra ( te regalo una rosa, la encontré en el camino...) y así esperando que me regalaran un corazón, envuelto en una pequeña ilusión de amor, me bajé de la burra  y pensé...pues eso que  son sueños, y yo tengo que tener los pies en el cielo jajaa, no es así un dicho popular creo recordar, a mi conveniencia.


Continuará...

1 comentario:

Yo dijo...

Jajaja me acabo de dar cuenta de que ésta es la primera parte del relato que justo te acabo de comentar.

Es lo que tiene ir leyendo hacia atrás como los cangrejos.

Jajaja.

Pues sí que empezó la cosa atropellada desde el principio xD

Besoooos ^^