sábado, 14 de septiembre de 2013

Un último adiós

Ahora triste en mi lamento,pienso:
Pues, ya sé que no volveré a reir cuando tu rias.
Ni a llorar tu amargura.

Ahora parece que no he sabido aprovechar más tus preciosos 
momentos.

Malagueña de nacimiento, llevando el nombre orgulloso de su patrona, al igual que el mío, viviré con tu nombre, el cual que me recordará tu vida.


 En cada instante, seguiré riendo cuando tú rias, y donde quiera que descanse tu espiritu, me hallaré. Y seguiré llorando mi amargura por tu recuerdo.

Ahora seguiré triste, en esta noche hundida sin tu mirada.

Por eso entiendo como ví tus ojos más grandes y expresivos que nunca antes de partir, pensando ilusa de mí que estabas mejor.

Ahora sé que era tu despedida. Tu sonrisa, tu bondad en el gesto cálido e inocente, me decía que ya te ibas,  deducí que me querías, y que siempre estarás conmigo. -Lo sé.

Luce lucero brillante en mi cielo, y cantaré sonetos de amor por tu brillo.

Un beso eterno. Te quiero por siempre, querida ma. 

Y perdona, si mi llanto ha sido compartido, pero me he acordado de papá y he llorado al pasar por Madrid, porque él era de allí y Madrid siempre quedará igual que Málaga en mi corazón. Perdona má, siempre pienso en papá.

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