jueves, 23 de marzo de 2017

Al mirar.





Frente al espejo no parecía ella misma, era porque había cambiado, de repente una ilusión que no le había proporcionado nadie asomó su mejilla, porque ella siempre estaba expuesta a los demás para medir su felicidad

-¿Madurez?. O quizás... por primera vez se daba cuenta de lo mucho que se amaba así misma y sonrió.
 
Ningún tipo raro la haría llorar por pensar que no estaría a su altura, nunca más.

Extrañamente, de niña era más valiente y se reía de la gente con travesura, pero ya de adolescente se encogió y se sintió desprotegida y eso transgiversó su manera de entender la- "alegría"-(como un concepto que dependía de amigos, novios, o familiares, y no de verse en paz y armonía consigo misma)


Persiguió su propia sombra, y aprendió a callar y no rechistar, no protestar, aceptar y conformar...- y eso ¿por qué? - se martilleaba con pena en su recuerdo-, y al mirar atrás y sobre todo a si misma, descubrió el daño que ella se había provocado a sí misma. 
Se percató que no la había dañado nadie,ella había sido su propia enemiga, fue su mente la cruel, y amenazante que le decía cosas como...-¡No eres capaz, o te quieren, no te defiendas así no pelearás!-. Y  entonces sintió pena de haber sido tan perfeccionista con ella, tan crítica y a veces tan miedosa.

Hoy se miraba al espejo y no se contemplaba ni más guapa, ni más lista, ni mejor... pero sí que se quería tal como era, con sus defectos y virtudes, así tal cual, como la vida misma.



 

1 comentario:

Yo dijo...

Esta entrada me ha hecho pensar en una canción de Dani Martín que se llama "Caminar" que, de alguna manera, creo que habla un poco de eso. De la evolución que vamos experimentando. De niños a adultos caminando por la vida.

Besitos Vick ^^