domingo, 6 de enero de 2013

Conchita y Alfredo

Querida Anita:

Mira, leyendo tu carta, bueno yo ya sé que habrá mujeres que se vayan a la cama con hombres, pero.....

No te había contado, pero ahora que te has sincerado conmigo te voy a contar, no lo hice amiga mía por pudor.

¿Te acuerdas de aquel chico que iba a verle a la puerta del cole de monjitas?. Sí Pedro, ese es. Pues ese chico iba a verme a diario, hasta que un día me propuso ser novios, y lo fuimos. Recuerdo que te caía muy bien y salíamos juntos en pandilla. Pues Pedro y yo, íbamos de la mano, nos besábamos, salíamos de paseo y así estuvimos un año. Un día me dijo de ir a su casa para hacer el amor que nunca me había tocado en zonas íntimas.

Pues Ana, le dejé, no podía pensar que si de verdad me quisiera, cómo era capaz de pedirme algo así, ¿es que no era puro lo nuestro?. 

Ahora lo pienso y con 17 años era lo normal, pero ya no es el caso, ahora tenemos 23 y estamos a punto de terminar tu la facultad, y  yo mi  estudios de secretariado.

 Y bueno....lo que cuentas en tu carta, es como si fuera una fuerza amorosa que te arrastrara sin pensar.

Y en mi caso,  no me ha pasado nunca. La verdad es, que yo no he dejado que me pase. He pensado que se querían aprovechar de mi amor, que si buscaban sexo, ya no era amor.

Me alegro que tú pienses diferente, ahora siento algo de envídia pensando en Alfredo, yo  también quiero sentir, pero no sé, es muy tímido, no creo que pase nunca.

Un besito amiga, no te preocupes por las cartas que son secretas, sigue escribiendo.

Conchita.

4 comentarios:

Manín Lluces dijo...

Tus cartas me hacen recordar una película. “ El extraño caso del Doctor. Jekill y el señor Hyde”, no porque sea parecida. Sino por la dualidad que tenemos cada uno de nosotros dentro de sí. Podemos ir desde una persona amable hasta el monstruo que nos convertimos en nuestros arrebatos. En este caso la duplicidad pasional y la espiritual. Alguien dijo que cada uno de nosotros dejamos una huella indeleble en todo aquello que hacemos.

Besos desde la cueva;

P.D. Me encanta La Universidad Laboral, vivo cerca de allí

Vick-al dijo...

Hola Luis

Es cierto, he querido dar dos versiones, por un lado Anita más liberal y lanzada a vivir el amor pasional y por otro lado Conchita niña más inocente con miedo al sexo, y bueno no sé se me ha ocurrido así.


Besitos pindalillo, ja,ja

Espero que hayan sido buenos los reyes, y espero que este año sea grato para tí.

Me das pistas, jaja por si algun día decido visitarte y que no sea en una cueva.

Besitos.

kocrann dijo...

Yo creo que si Conchita le da cancha, Alfredo se desinhibirá. Pero debe hacerlo de una manera sutil. ¿Será capaz teniendo en cuenta su inexperiencia? Dicen que el amor puede con todo, que es lo contrario al miedo.

Veremos el desenlace.

Vick-al dijo...

Qué bonito comentario, el amor puede con todo, que es lo contrario al miedo.

Lo tendré en cuenta.

Pero a veces por amor, yo lo por lo menos me he puesto tan nerviosa, que he sido algo torpe, ja,ja porque era un sueño y claro eso te pone muy muy de los nervios, hasta un salpullido me salió en el pecho ja,ja ains....

Y yo suelo ser segura con los chicos, pero en este caso, me asustaba porque no lo veía claro y eso me daba mucho miedo.

Besitos.