Caminaba un niño por la ciudad, e iba pensando que se acababan las vacaciones. No entendía mucho esa sensación de tristeza. Su mirada parecía más apagada, y él temía que se acababa su libertad. Libertad de tiempo libre, pues volvería al cole y esa sensación de privacidad de brisa fresca para ser feliz le perturbaba.
Lo curioso era que sí le gustaba el cole, pero ....pensaba que ya no tendría tiempo para vivir en tranquilidad. Y es que el ritmo de la vida nos marca desde que te levanta hasta que te acuestas.
Era el desasosiego de horarios, obligaciones y nervios del día a día, lo que producía una cierta melancolía.
Su madre que iba junto a él, se percató y contemplándole con amor le acarició el pelo, dando a entender que siempre estaría con él, aunque a veces lo saque de quicio y le riña.
Ella hablaba suave, y mirándolo a los ojos, le iba susurrando " Isaac, yo también confienso que me da pena que se acabe las vacaciones porque volveré a trabajar y tendré menos tiempo para tu hermano y para ti, pero piensa que vendrá el verano y entonces estaremos tan felices como ahora. La vida es así hay obligaciones, pero eso nos hace responsables y mejor personas -fuertes y valerosas--, te quiero peque.
-Y yo a ti mami, pero no quiero levantarme mañana jajaja-, contestó con risas.
No sabía que no volverías a un abrazo o a un beso, pero sí sabía que no haría falta porque ya me quedé contigo, sí -es decir- con tu olor, tu sabor, tu color.
Yo pensé que no me hacía falta nada más en el mundo para poder volar, era libre como tú y disfruté de momentos saciantes de amor y luz. Encaminada por tus pasos me hallé como una persona feliz y completa.
No me importó no volver, o que no regresaras a encaramarte en mis hombros y así poder guiarte por mi mundo, - un mundo que soñé juntos-. ¡Cómo te amo! quedaste en mis movimientos,-movimientos que hago al andar, al abrazar, al besar, en sutilezas pequeñas de mis rutinas, creo que si así podría llegar a encontrarte-.
-¡Cómo te recuerdo!- Yo no sabría explicarte el impacto que me dejaste como un golpe en un choque me invadiste, creí que me mareaba, me caía por un precipicio. Recuerdo tanta emoción al verte, que me hizo temblar, eras todo para mi, el principio y el fin.
Dime donde puedo buscarte, no me importa el tiempo, la distancia, quiero volver a sentir aquella sensación incontrolada de ardor y pasión, para sentirme única, y viva. Eras mi vida, sin ti yo estoy vacia.
La vida es extraña, mientras escucho esta bonita canción que me transporta al cielo, unos políticos en la primera discrepan todo el tiempo sin mucha solución. Así que yo a lo mío, intento repasar el día, las cosas buenas y otras menos buenas que me han pasado, y como a cada hora del día, me iban sucediendo diferentes situaciones agradables y otras no tanto. Y entre paranoias mías y pensamiento mezclado con soñozos y sueño, me encuentro escribiendo algo que no parece que tenga mucho sentido. Ya que ahorasiguen con su discurso del salario mínimo interprofesional etc... y yo me pregunto si tantas palabreja nos servirán de algo o es una pérdida de tiempo. Sinceramente, ni pajotera. No tengo la solución, así que buenas noches porque me voy a dormir.
El horizonte invadía el espacio casi sin avisar, el mar rugía fuerte, el día parecía morir.
Noté tu sensibilidad mezclada con la realidad palpable, era la vida misma vista desde un retrato barroco, definida en penumbra y tenebrismo, desde un punto focal la luz entraba en mi rostro y dejaba la tristeza mostrar.
El ideal marcado por la cruda realidad.
Ya no te quería (de una manera que necesitara de tu piel y de tus palabras). E intenté amarte, puesto que estoy sin nadie que me abrace o me mime rozándome en caricias suaves, y tal vez que me dijera que aunque no soy la mejor si tengo chispa y puedo hacer feliz. Pero no te amo -esa es mi realidad-. No hablo de una imagen renacentista ideal y perfecta es más bien una historia barroca, de sufrimiento en el rostro y luz cegadora que se enmarca entre sombras.
Lo siento mucho, tanto que lloro porque yo también deseaba amarte y sentir algo especial, pero no, es que no te voy a decir que te quiero como amigo porque tampoco, ya que tú me dejas vacía. Eres bueno y amable pero no tengo sentimientos ni de amor ni de amistad.
Por eso debes alejarte, yo tan sólo puedo entretenerte para nada, no hay más, de verdad te digo. No es que piense que te haría daño, yo no soy tan importante, más bien creo y pienso que encontrarás muchas chicas para cubrir tu corazón, así que tan sólo sería una pérdida de tiempo estar conmigo.
Te daré el abrazo soñado y un beso en los labios para que me recuerdes con amor, eso si lo deseo, no quiero malos recuerdos, necesito que pienses en mi como algo especial, y después.. te dejaré partir.Espero que seas feliz.
LLegué a mi casa con la compra y la tarta, y me acosté en el sofá, era tiempo de leer una revista, aunque existe internet a mi eso de pasar página y quedarme mirando una foto, todavía es lo que más me gusta. Recordé, que mi tarta estaba en el frigo para después de comer, y como vivo sóla pues no tengo prisa, es más la abriré por el merengue porque por lo demás como que no pega.
- A quién se le ocurre celebrar un San Valentín sin un Valentín? -dije en voz alta, sin darme cuenta y medio quejicosa.
Nadie respondió, porque no tengo perro que me ladre, ni canario que me pie, así que seguí leyendo un artículo interesante que no ha cambiado mucho desde que tenía 16, sobre lo que les gusta más a los hombres de una chica, para mi decepción, casi siempre son las mismas respuestas, (hay cosas que no cambian mucho).
El tiempo pasó, salí a mi balcón soleado y coloqué sobre la mesa la sopa y la tarta para comerla. Entonces me acordé que la noche del viernes había salido de fiesta, recordaba con una sonrisa los chicos que se habían acercado, uno incluso bailó conmigo, pero a fin de cuentas nadie que me haga batir los pies rápido de nervios.
Al terminar de comer, me quedé en el balcón sentada en un cojín, proseguí leyendo, pues me relaja mucho sentarme en un cojín al sol y leer o tomar un te.
Me quedé medio dormida y cuando desperté todo permanecía igual, nada se había movido, ni siquiera mi corazón, exactamentecomo lo dejé, incluidos mis pensamientos. Cuando estaba a punto de ver la peli del sábado de las cuatro, una lágrima cayó por mi mejilla,me percaté que no estaba bien, y no quería quedarme en casa a recordarte. No, eso no podía ocurrir, - me dije para mi interior-, así que cogí el coche y me planté en una playita cercana a mi casa. Un viento muy fuerte golpeaba, el mar estaba bravo, rompía contra las rocas y la arena se levantó difuminando el aire, y una sensación de miedo me asoló.
No sucedió nada -en serio-, no apareció un chico por la arena a rescatarme, ni nada romántico que contar, pues sin más, no tuve otra que meterme en el coche y conducir a casa otra vez, ya sin más planes. -¡Y pasó!-, mi ángel se acordó, de mi, sin esperar nada,me llamaste. Eras tú, y siempre tú - mi compañero y amigo, tan soltero como yo-,me decías que si salíamos a cenar, que conocías un restaurante que era informal y no celebraban el puñetero según tú San Valentín (entonces me acordé de la tarta, y y no dije nada).
Me despertaste la risa, y te dije que sí.
No hubo champagne, ni rosas, ni regalos, ni amor, pero sí hubo risas, baile, algo depeche mode y cerveza.
Hoy era un día más para mi, no había música que me envolviera, y la situación era como cualquier mañana, así que iba corriendo para hacer la compra. No sabía que al doblar aquel pico esquina, tropezaría y un señor anciano con un bastón intentaría ayudarme. Aquel señor, como pudo si podéis imaginar la situación, un tanto irónica; ayudarme a mi una chica que en su contrato dice que es técnico deportiva, pero de cualquier manera, yo creo que, todos necesitamos ayuda del que menos esperamos.
El señor me inclinaba su bastón, y yo pues nada levanté por mi misma y le entregué como detalle una estampilla que cogí en una Iglesia de Roma, de una virgencita, pues al menos, así pensé que me recordaría con cariño.
Tres minutos después...
...al llegar al super había muchísima gente y en la sección de panadería tartitas de "San Valentín", me compré una deseando que por casualidad recibiría un mensaje divino de algún gentil caballero. En esos momentos mi imaginación volaba y hasta me compré un perfume por si un ángel me mandaba ese Romeo inesperado que me cantara al estilo Juan Luis Gerra ( te regalo una rosa, la encontré en el camino...) y así esperando que me regalaran un corazón, envuelto en una pequeña ilusión de amor, me bajé de la burra y pensé...pues eso que son sueños, y yo tengo que tener los pies en el cielo jajaa, no es así un dicho popular creo recordar, a mi conveniencia.
Si hay un lugar para soñar es sin duda Roma, sumérgete en sus calles entre lo pagano y religioso, mezcla de ruinas y basílicas y un encanto de piazzas y fuentes. Yo me quedé embelesada, la verdad.
Os recomiendo Italia para desconectar de la tecnología e introducirte en un pasado glorioso y no tan glorioso pero desde luego es para pasar del mundo por unos días y entrar en el mundo del arte y la cultura.
Y sentirte como dice Duncan Dhu un punto más en la gran ciudad porque aunque todo es precioso, hace frío y no quiero que llegue el invierno y estar sin ti.
Me queda el último examen del trimestre, voy poco a poco con las asignaturas que me faltan porque por el trabajo es imposible matricularme de todas, pero bueno... poco a poco lenta y segura no queda otra. Os dejo este vídeo bonito que he encontrado estudiando por internet y me viene bien para la asignatura de 3º que estoy estudiando para el jueves se llama: "La imagen de la ciudad", un beso. y para "Yo" y Jose, felices carnavales yo en casita repasando :)
Cuando esperas algo, quieres que sea algo realmente bueno porque dices que sí lo sientes y ya es hora de ser féliz, pero tus propias cadenas te atrapan en recuerdos del pasado. Tus recuerdos matan ilusiones porque quizás amaste y te dañaron y eso aunque ahora ya digas que te levantas y amas ver la vida con su calor y aroma. Es una vida, o un paisaje que contemplas lo que te llena de vida y te sientes capaz por unos momentos, aunque tu cabeza no para de dar vueltas y te preguntas el porqué siempre hay una crítica sin fundamento, así sin más. Miras por debajo de tus manos y te pierdes en tus ensoñaciones, y crees sinceramente que no te amaron como tú lo hicístes. Estás segura queindudablemente algo pasó, aunque sin explicaciones es complicado y piensas de todo.... (quizás no eras tan guapa, ni lista, tampoco sensible, o puede que fuera muy pegajosa, o metiera la pata por algo que dije...). En una tarde soleada que no acompaña con tus reflexiones casi te vuelves tarumba pero no sabes que pasó por su mente.
Y aunque todo esto parece de locos, el triunfo de la vida que es bella siempre gana y es poner una celosía a los recuerdos y salir a vivir como la vida te pide, con fuerza e intensidad y buscar, sí algo mejor para ti