sábado, 4 de mayo de 2013

Nunca verías

Un día decidí  que  podría cambiar mi rumbo, y pasar por aquellas piedras abruptas que no se me había ocurrido construir para mis pies, cambiar el liviano paso del río por una tormenta rompiendo en rocas al salir del mar.

El tiempo ya no sería soleado, y las nubes  me cubrírian. Todo era complicado de ejecutar a mi paso, pero decidiría que yo podía y deseaba que mi camino no fuera fácil.

Así sabría que me había costado mucho llegar a tí, porque era un pesar que merecía la pena, porque estaba dispuesta a tropezar para hallar en tí la plenitud.

Quería recordar que no era simple, que tú merecías mi sacrificio, y que llegaría a tí, a pesar de mi duro camino.

Pero no me dí cuenta, que a pesar de mi esfuerzo tú no lo valorarías, tú no te fijarías, no te darías cuenta, porque para tí yo no era importante, ni mi esfuerzo por cruzar territorios inóspitos, ni mi sentir por llegar a tus labios.

Así pues lo pensé, y me pregunté si valdría la pena, y creo que me dí cuenta que no, que podría poner el mundo del revés y tú pensarías que estaba derecho y correcto en su medida y proporción.

Que podría desecar ríos y mares y tú pensar que eran bonitas llanuras.

Y así me quedé en mi prado confortable, hice mi vida alegre y simple y no me compliqué en mi duro esfuerzo, porque tú nunca sabrías.    





martes, 30 de abril de 2013

Un comienzo

 Hace tres años....

Aquella oficina olía a humedad, había estado cerrada desde tiempo atrás, las carpetas se notaban mojadas y el papel del fax estaba algo arrugado a causa de la espantosa humedad. La lluvía que había entrado por  las rendijas mojó el suelo, y el agua por debajo de la tarima había penetrado, causando abultamiento y dejándola estropeada.

Había mucho que hacer allí, Vicky cogió su secador y estuvo secando carpetas dos semanas, avisando a técnicos para que arreglaran el suelo y aquella ténue oficina con aspecto mugriento ya parecía que estilaba de manera diferente.

Era un trabajo desafiante  para ella, trabajaría sin compañeros, tenía un coordinador que iría tan sólo a ratos,  y así Vicky decidió hacerla su hogar. Colocó pósters, ambientador de naranja, ja,ja (le encantaba ese olor a un buen amigo suyo): era " her smart office"
El tiempo trascurrió y cada vez se notaba más solitaria, salía a ver como en la pistas unos chicos jugaban al tenis, y poco más.

Entre papeleo, la única relación social que mantenía era con la máquina de kit, kat, chuches, patatas, y zumos. Echaba de menos hablar en el descanso con compañeros.

Aún así, ese trabajo le reportaba una gran paz. Realizaba su trabajo, tranquila y despacio, si tenía que quedarse una hora más no le importaba, agradecía en parte trabajar sin presión de un jefe o coordinador incidiendo en sus tareas. Así a su ritmo, aunque terminara la base de datos un domingo, pero iba a su aire, y eso para Vicky que es una chica que sufre por todo, ja,ja, y no es demasiado sociable pues la verdad era un alivio. 

Conoció a un chico que se había enamorado de ella, e iba a visitarla, pero para Vicky era más bien una situación incómoda, el chaval era algo incoherente, y eso la ponía nerviosa, mentalmente no andaba muy cuerdo, y bueno no era por ser puntillosa pero cada vez que le veía le empezaba a dar agobio.

Continuará...








martes, 23 de abril de 2013

El amor

Cuando dicen que el amor es fácil, yo diría que; no existe el amor si no es confuso, si no te embarduna de dudas, si hace que digas palabras sin coherencia y tu comportamiento es todo menos lo que quieres en verdad expresar.

Y cuando dicen que el amor es simple, que tiene química y complicidad, y entonces...¿no puede ser algo complicado, que ni tú misma sepas por donde empezar ni acabar?.

Y si mi cielo eres tú, ¿por qué no lo decimos?, ¿por qué sufro con idas y venidas, por qué haces que mi corazón se dañe día a día?.

Pero a pesar de todo te quiero, siempre te he querido y sabes que siempre te querré, aunque por tu manera de actuar pienso que no tienes ni idea, que evades u olvidas, y el cielo se vuelve a llenar de tí en cada pregunta, en cada sensación de fracaso, en cada momento sin tí.


sábado, 20 de abril de 2013

En Murcia

A veces pasa el tiempo y no nos damos cuenta, pero pasa...hoy me ha llamado una amiga de la facultad donde estudié "Graduado Social" carrera que no terminé por motivos personales, tuve que trabajar en una oficina desde joven por el fallecimiento de mi padre.

Aún así guardo bonitos recuedos de "La Merced", Facultad de Murcia. Recuerdo las tascas, los días de biblioteca y lo bonita y alegre que es Murcia cuando eres estudiante, ja,ja .

En Murcia, en realidad podemos visitar su bonita Catedral y sus famosos Salzillos,  y es una ciudad llena de vida, y alegría, donde se mezcla el calor de la gente.

Y hablando con mi amiga de nuestras fiestas, me contó que se vistió de huertana, es lo típico ja,ja, en "El Bando de la Huerta" y os voy a dejar un vídeo gracioso que rula entre paisanos.



jueves, 18 de abril de 2013





¿Qué ocurre cuando un  momento maravilloso desaparece por el paso del tiempo?.

Recuerdas.....pero se hace duro, áquel gesto que mirabas, se va desvaneciendo con los días.

Un día despiertas, y ya no sabes que queda de ese amor. El amor por el que: sufriste, lloraste te reíste, amaste y te embobastes.

Y  te parece todo más triste, y crees que es peor, la tristeza de no poder recordar bien lo que un día fue todo para tí. 

No es que no puedas visualizar, eso sí, tienes memoria. Es más bien, que quieres buscar por algún rincón de tu mente, el momento exacto de esa mirada,  y ya no eres capaz.

Y lloras, sabes que todavía le quieres, quizás ahora que te has dado cuenta que  mucho más, la razón: no has podido olvidar del todo.

Pero... no sabes qué hacer con esos sentimientos, enterrados pero vivos, con un fin eterno y un principio incierto. 

 Y no sabes qué pensar, ni qué sentir.

miércoles, 17 de abril de 2013

Mejor así

El dolor se hacía agudo en el pecho, casi sin respirar se puede pensar que....otro día volverá en paz.

El calor de una chimenea ardiendo hace su llama más viva.

Y miro a un lado y veo que queda la huella de tus pasos en el salón.

Entro en la habitación y veo que el aroma a tu piel sigue.

Me siento culpable, porque me siento bien, ahora estoy tranquila, llena de ilusión y esperanza. 

Tú no volverás a mí.

-Es que lo intenté amor, pero no sentía, no veía, no quería.

-Es que no sé cómo decirte, que quise quererte por todo lo que me amaste: tu bondad, tu suavidad.

Pero no pude, mi cuerpo me avisaba, me sentía encerrada en tí, no podía salir y entraron los nervios, la ansiedad, la culpabilidad, y el no saber qué decir.

Lo siento amor, estoy mejor así.


Estas Navidades

  Todo aparece y desaparece en un segundo, es el tiempo el que trascurre sin pensar, o sin parar.   Y en cada  atardecer estás ahí, parada o...