Un Certain Regard from GratosProd on Vimeo.
miércoles, 8 de junio de 2011
martes, 7 de junio de 2011
lunes, 6 de junio de 2011
sábado, 4 de junio de 2011
La vida
La vida gira, y a veces a pesar de las rutinas, no sabemos hacia que fin nos traslada. Queremos pensar un mundo planificado e igual, que tengamos nuestras cosas ordenadas y nuestra vida con sentido. Pero el destino no entiende de planes y juega al desorden y nos enmascara las situaciones con sorpresas a veces gratas y otras no tanto, nos pone en el punto de mira, nos prueba, y nos traiciona a su caprichos. En otras ocasiones nos muestra lo maravilloso que tenemos y que no apreciamos hasta que nos sitúa en una situación límite.
¿Qué tenemos seguro?, pues pocas cosas en realidad. Pero también depende de nuestra actitud, de lo que queramos cambiar, de lo que permitamos aprovechar unas situaciones o no, pudiendo hacer una vida estable, o pudiéndonos balancear por los estos vaivenes.
La vida es preciosa y muy dura, no es sencilla, pero nos invade de sensaciones y alegrías que a veces no queremos aprovechar, nos empeñarnos en verlo de una manera cargante, y casi imposible de llevar.
Véamos las cosas claras, acariciemos lo bonito que nos llega, aguantemos con paciencia las tramas e intentemos ser feciles siempre.
¿Qué tenemos seguro?, pues pocas cosas en realidad. Pero también depende de nuestra actitud, de lo que queramos cambiar, de lo que permitamos aprovechar unas situaciones o no, pudiendo hacer una vida estable, o pudiéndonos balancear por los estos vaivenes.
La vida es preciosa y muy dura, no es sencilla, pero nos invade de sensaciones y alegrías que a veces no queremos aprovechar, nos empeñarnos en verlo de una manera cargante, y casi imposible de llevar.
Véamos las cosas claras, acariciemos lo bonito que nos llega, aguantemos con paciencia las tramas e intentemos ser feciles siempre.
viernes, 3 de junio de 2011
jueves, 2 de junio de 2011
miércoles, 1 de junio de 2011
Aquella plaza.
Estando en aquella plaza, donde el sol hacía acto de presencia con sus rayos, dando luz a dicho lugar que sembraba una cierta paz. Apenas paseaba gente, era un día cualquiera como cualquier día de verano, pero todo parecía solitario, a lo lejos un pequeño puerto de pescadores. Sentada en un banco con un libro, apenas sentía ganas de leer, tan sólo quería disfrutar del momento de luz y calor, y dejarse llevar por sus pensamientos, se sentía tan relajada, que sus pensamientos afloraban sin sentido, no pensaba en nada importante, le venían recuerdos, imágenes, momentos pasajeros y la imagen siempre presente de él.
Aquel chico, que siempre ocupaba parte de su mente, que no lograba deshalojar por mucho tiempo que pasara, ya que el frío invierno la había dejado ausente y helada en su recuerdo, el verano asomaba de otra manera más alegre, ya no sentía pena, era un recuerdo bonito, alegre, sin tormentos, ni dolor. Era un bonito recuerdo.
Meneando su pelo alborotado, porque ella no conocía la palabra "peine" (siendo algo que nunca usaba) acariciaba sus mejillas, y sus grandes ojos oscuros se mostraban algo más claros, la palidez de su piel, y su menudo cuerpo, la hacía una persona más débil y frágil ante la mirada de la gente.
Ella no sentía complejo por su pequeño cuerpo, lo lucía con una sonrisa, sin apenas arreglarse mucho, era una mujer sencilla, de gustos algo extraños, que al mundo la hacía un "ser extraño y algo solitario", pero ella no era así, le encantaba sonreir, comunicarse con la vida en general, era un ser sociable, pero algo melancólico.
Un chico la miró, y se sentó con ella, al principio se le antojó algo inusual, pero le miró y sin saber el porqué le sonrió, levántandose y contoneando su cuerpo se alejó del chico, porque en cierta manera le impedía pensar en él, en su amado secreto y ajeno de todo sentimiento.
Aún así, ella estaba feliz, paseando, contemplando, empapándose de la ciudad, de sus edificios con bonitas estructuras urbanas, y del sol que nuevamente iluminaba su cara.
Aquel chico, que siempre ocupaba parte de su mente, que no lograba deshalojar por mucho tiempo que pasara, ya que el frío invierno la había dejado ausente y helada en su recuerdo, el verano asomaba de otra manera más alegre, ya no sentía pena, era un recuerdo bonito, alegre, sin tormentos, ni dolor. Era un bonito recuerdo.
Meneando su pelo alborotado, porque ella no conocía la palabra "peine" (siendo algo que nunca usaba) acariciaba sus mejillas, y sus grandes ojos oscuros se mostraban algo más claros, la palidez de su piel, y su menudo cuerpo, la hacía una persona más débil y frágil ante la mirada de la gente.
Ella no sentía complejo por su pequeño cuerpo, lo lucía con una sonrisa, sin apenas arreglarse mucho, era una mujer sencilla, de gustos algo extraños, que al mundo la hacía un "ser extraño y algo solitario", pero ella no era así, le encantaba sonreir, comunicarse con la vida en general, era un ser sociable, pero algo melancólico.
Un chico la miró, y se sentó con ella, al principio se le antojó algo inusual, pero le miró y sin saber el porqué le sonrió, levántandose y contoneando su cuerpo se alejó del chico, porque en cierta manera le impedía pensar en él, en su amado secreto y ajeno de todo sentimiento.
Aún así, ella estaba feliz, paseando, contemplando, empapándose de la ciudad, de sus edificios con bonitas estructuras urbanas, y del sol que nuevamente iluminaba su cara.
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